Cepeda sacude la campaña al denunciar ataques desde el poder
La denuncia marca el inicio de una campaña donde su liderazgo en las encuestas convive con un clima de alta confrontación.
En el momento de mayor fortaleza de su aspiración presidencial, Iván Cepeda decidió elevar el tono político. El senador del Pacto Histórico, líder en las más recientes encuestas de intención de voto, denunció la existencia de una campaña sucia en su contra.
Cepeda no solo encabeza la competencia dentro de la izquierda. Las últimas mediciones (Cifras & Conceptos e Invamer) lo ubican como el aspirante con mayor intención de voto a la Presidencia, superando a figuras de otros sectores políticos en competencia abierta.
La advertencia se produjo en un contexto clave para la centro izquierda, que acaba de activar formalmente el Pacto Amplio como mecanismo para dirimir liderazgos y ordenar su oferta presidencial, en un escenario donde la disputa interna comienza a adquirir rasgos de alta competencia.
Horas antes, Cepeda había oficializado su participación en la consulta interpartidista junto a los exembajadores Roy Barreras y Camilo Romero, además del exalcalde de Medellín Daniel Quintero, con el objetivo de definir una candidatura única para la primera vuelta.
En un video difundido en sus redes sociales, el candidato aseguró que está en marcha una estrategia destinada a socavar su reputación y su legitimidad política, una práctica que, según dijo, ha enfrentado reiteradamente a lo largo de su vida pública.
“A lo largo de mi vida pública he sido objeto de múltiples campañas que han intentado acabar con mi buen nombre”, afirmó Cepeda, al advertir que esos ataques se han intensificado ahora que entró formalmente en la carrera presidencial hacia 2026.
El núcleo más delicado de su denuncia fue la mención directa a organismos de inteligencia del Estado. Cepeda sostuvo que recibió información “puntual y creíble” sobre acciones en curso destinadas a afectar su imagen pública y su credibilidad política.
Según su relato, esas supuestas maniobras incluirían la preparación de escándalos que podrían estallar en los próximos días, con el fin de vincularlo a hechos de abuso de poder o tráfico de influencias, acusaciones que rechazó de manera categórica.
Cepeda aseguró que estos intentos responden a adversarios políticos que no han logrado derrotarlo en los terrenos electoral, político o judicial, y que ahora buscarían utilizar personas dentro de instituciones oficiales para causarle un daño personal y político.
Reacciones y lectura política
El candidato cerró su pronunciamiento con un mensaje de desafío. Se definió como una persona transparente, dispuesta a cualquier escrutinio público, y afirmó que no tiene nada que ocultar, al tiempo que se declaró “invencible en el terreno moral”.
La denuncia generó reacciones inmediatas y contrapuestas en el escenario político. Desde sectores de oposición, las afirmaciones de Cepeda fueron cuestionadas y reinterpretadas como una estrategia para blindarse frente a eventuales señalamientos fu
Daniel Briceño, candidato a la Cámara por el Centro Democrático, replicó que si la supuesta campaña sucia proviniera de organismos de inteligencia del Estado, estos estarían hoy bajo influencia de exintegrantes del M-19, trasladando el debate al control institucional.
Desde el oficialismo, en contraste, se produjeron mensajes de respaldo. La superintendente de Industria y Comercio, Cielo Rusinque, expresó su solidaridad con Cepeda y rechazó las campañas de desprestigio basadas en falsedades promovidas desde estructuras de poder.
El cruce de pronunciamientos evidenció que la denuncia no solo interpela a los adversarios políticos del senador, sino que introduce un factor de presión institucional en el arranque del proceso electoral presidencial.
En clave de análisis, el movimiento de Cepeda puede interpretarse como una denuncia preventiva. Al anticipar posibles escándalos, el candidato busca deslegitimar de antemano eventuales acusaciones y cohesionar apoyos dentro del Pacto Amplio.
Este tipo de advertencias no es nuevo en la política colombiana. En anteriores campañas, aspirantes con alta visibilidad han recurrido a denuncias públicas para convertir posibles ataques en pruebas de persecución política.
Sin embargo, el señalamiento directo a organismos de inteligencia eleva el nivel del debate y plantea interrogantes sobre la necesidad de sustentar las acusaciones con elementos verificables, dada la sensibilidad institucional que conllevan ese tipo de afirmaciones.
Para el Pacto Amplio, el episodio llega en una fase temprana y estratégica. La consulta busca proyectar unidad y reglas claras, pero la denuncia introduce una narrativa de confrontación que podría influir en el tono del debate interno.
La centro izquierda enfrenta así el reto de administrar la tensión política sin que esta derive en fracturas o en una escalada retórica que opaque la discusión programática y el sentido de la consulta interpartidista.
Para Cepeda, en tanto, la denuncia marca el inicio de una campaña donde su liderazgo en las encuestas convive con un clima de alta confrontación, en el que la disputa por la legitimidad será tan decisiva como la competencia electoral.
