De la Espriella acusa a Petro de “traición a la patria”
El abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella presentó una denuncia penal contra Gustavo Petro ante la Comisión de Acusaciones.
La confrontación política entre el presidente Gustavo Petro y la oposición ha escalado a un nuevo nivel con la denuncia que el abogado y precandidato presidencial Abelardo de la Espriella interpuso por el delito de “traición a la patria”.
El también empresario y comentarista, conocido por su estilo vehemente y su discurso conservador, radicó la que considera una de las acciones judiciales más trascendentes de su carrera: una acusación directa contra el jefe de Estado por supuestos vínculos con el régimen venezolano y por violar reiteradamente la Constitución.
De la Espriella acudió a la Comisión de Acusación e Investigación de la Cámara de Representantes, acompañado por el congresista Miguel Polo Polo, uno de sus aliados más visibles en el Congreso. En su denuncia, el aspirante sostiene que el mandatario actuó “en connivencia con la dictadura de Nicolás Maduro y el Cartel de los Soles”, además de proferir declaraciones “incendiarias” que, según él, han exacerbado la polarización política y la violencia en el país.
El abogado no solo pide que se investigue al presidente por delitos penales, sino que solicitó pruebas periciales y médicas —incluyendo exámenes toxicológicos y psiquiátricos—, así como la revisión de sus desplazamientos internacionales y su historia clínica.
La solicitud, polémica por su tono y contenido, ha sido interpretada por analistas como una jugada mediática más que una acción con reales posibilidades jurídicas, dado el carácter político de la Comisión de Acusación, históricamente cuestionada por su ineficacia.
No obstante, la estrategia de De la Espriella apunta a un terreno que trasciende lo judicial: el electoral. En un país donde la opinión pública se polariza entre quienes respaldan el proyecto de “cambio” del petrismo y quienes lo consideran una amenaza institucional, el precandidato busca ocupar el espacio de la derecha radical con un discurso de restauración moral y defensa del orden. “No queremos constituyente, queremos juicio político”, declaró durante la radicación de la denuncia, en un mensaje que conecta con sectores inconformes con la idea de una eventual Asamblea Nacional Constituyente promovida por el Gobierno.
El episodio se inscribe en un momento clave de recomposición de fuerzas hacia las elecciones presidenciales de 2026. Apenas unos días antes, el abogado había encabezado un multitudinario acto en el Movistar Arena de Bogotá, donde lanzó oficialmente su campaña bajo el lema “El Tigre”. El evento, bautizado como la “convención nacional de defensores de la patria”, reunió a miles de seguidores y a figuras de distintos sectores —desde el congresista Miguel Polo Polo hasta el conferencista Daniel Habif y la presentadora Eva Rey—, en una puesta en escena que buscó proyectar liderazgo y capacidad de convocatoria.
Sin embargo, la magnitud del evento también despertó controversias. El costo del alquiler del recinto, que según el propio De la Espriella rondó los 300 millones de pesos, generó interrogantes sobre el origen de los recursos. El precandidato insistió en que su movimiento es “autosostenible”, financiado mediante la venta de productos asociados a su marca política, pero las críticas no se hicieron esperar.
La denuncia contra Petro, presentada apenas días después de aquel acto, parece formar parte de una estrategia integral: consolidar un perfil de opositor frontal, capaz de aglutinar a los sectores que se sienten huérfanos tras el debilitamiento del uribismo. De la Espriella apuesta a un discurso de indignación moral, apelando a la idea de “reconquistar Colombia” frente a lo que califica como la “destrucción del país” por parte del actual Gobierno.
En el plano institucional, el impacto de su denuncia es incierto. La Comisión de Acusación rara vez ha producido resultados efectivos contra presidentes o altos funcionarios. No obstante, el gesto tiene un fuerte valor simbólico en un contexto donde la judicialización de la política se ha convertido en arma de campaña. Para Petro, que ya enfrenta cuestionamientos por presuntos excesos en la financiación de su campaña y tensiones internas en su coalición, la ofensiva del abogado suma un nuevo frente de desgaste.
Más allá de su desenlace legal, el episodio revela cómo la contienda de 2026 se perfila como una batalla entre relatos: el del cambio y la justicia social, frente al de la defensa de la institucionalidad y el orden. En ese tablero, Abelardo de la Espriella busca posicionarse como el abanderado del “patriotismo” y la mano dura, trasladando al terreno político su habilidad mediática y su retórica confrontacional. Su denuncia contra Petro, más que un acto jurídico, parece ser el prólogo de una campaña donde la polarización será, una vez más, el combustible central del debate público colombiano.
