De la Espriella emerge como alternativa firme frente al petrismo
La candidatura de Abelardo de la Espriella tomó impulso tras superar los cuatro millones de firmas requeridas para su inscripción por movimiento ciudadano, cifra que multiplica por siete el mínimo legal. Su campaña interpreta este resultado como evidencia de un crecimiento sostenido en reconocimiento, respaldo popular y capacidad organizativa nacional.
Según su equipo, la inscripción está prevista para el 4 de diciembre, momento que marcaría la entrada formal a la carrera presidencial. Los estrategas consideran que el volumen de apoyos garantiza su presencia en el tarjetón y, más allá, revela una base electoral dispuesta a respaldar su estilo confrontacional.
El ascenso se vio reforzado por sus críticas al Gobierno y al acto multitudinario en el Movistar Arena, donde reunió a miles de seguidores en un evento calificado como una demostración de fuerza política. En ese escenario, presentó un discurso centrado en la defensa del país y de los ciudadanos, enfatizando liderazgo sin titubeos.
Ese mensaje, marcado por un tono directo y fuerte, ha calado entre votantes inconformes con el gobierno actual y quienes consideran necesario un liderazgo decidido. Observadores sostienen que su narrativa de orden y protección nacional lo ha posicionado como un contrapeso visible frente a la propuesta representada por la izquierda.
La última encuesta del Centro Nacional de Consultoría reveló que Iván Cepeda lidera la intención de voto, con 20,9%; seguido por De la Espriella, con 14,4%. Analistas señalan que el candidato derechista emerge como la principal figura capaz de disputar la continuidad ideológica del proyecto político vinculado al presidente Gustavo Petro.
La encuesta ubica las demás candidaturas rezagadas, con Sergio Fajardo en 7,8% y Claudia López en 5%. El dato sobresaliente es que De la Espriella aparece como el único candidato de derecha con crecimiento sostenido en medios, redes sociales y eventos públicos, reforzando su reconocimiento a nivel nacional.
Su campaña atribuye este fenómeno a una estrategia que combina presencia digital, mensajes de alto impacto y acciones judiciales contra el gobierno. En sus intervenciones públicas, promete “defender al país” y restaurar el orden institucional, lo que conecta con un electorado que muestra cansancio frente a la polarización y la incertidumbre.
De hecho, el candidato radicó ante la Comisión de Investigación y Acusación una denuncia por presunto “abuso de función pública” contra el presidente Petro en el caso de los pasaportes. El trámite fue admitido en etapa preliminar, solo con fines de verificación jurídica, pero su impacto se hizo visible en el debate público.

El Auto esclarece que esta etapa no supone imputación formal, pero sí habilita la recopilación de documentos y actuaciones administrativas. La denuncia fue presentada inicialmente en julio y ampliada en octubre con solicitudes de inspección, autenticación de registros y testimonios. Para su campaña, esta acción representa un acto de firmeza institucional.
A principios de noviembre, De la Espriella denunció a Petro, acusando al presidente de delitos y faltas disciplinarias. Lo señaló de “traición a la patria”, mencionando presuntos vínculos con el gobierno venezolano. También pidió pruebas periciales y revisión de supuestos topes de financiación durante la campaña electoral de 2022.
Aunque juristas consideran limitadas las posibilidades de que prosperen esas acusaciones, destacan el efecto político que generan. Las denuncias han fortalecido su perfil como opositor directo y sin concesiones, estrategia que contrasta con perfiles más conciliadores. Ello le ha permitido capturar nichos electorales en crecimiento.

Su estilo discursivo, basado en contundencia y confrontación, atrae a votantes que consideran insuficiente la respuesta del actual gobierno ante temas económicos, de seguridad y gobernabilidad. El evento del Movistar Arena marcó un punto de inflexión en la campaña, evidenciando músculo logístico y capacidad de movilización.
Desde sectores políticos se insiste en la necesidad de construir un bloque amplio que haga frente a la izquierda en las elecciones de 2026. Aunque las discusiones internas aún generan tensiones, el desempeño de De la Espriella podría influir en cualquier intento de articulación opositora durante los próximos meses.
La campaña sostiene que el respaldo ciudadano supera estructuras partidistas tradicionales y que su crecimiento responde a la búsqueda de un liderazgo con autoridad. A diferencia de otros candidatos, su discurso se centra menos en acuerdos políticos y más en propuestas de orden nacional, seguridad y revitalización económica.
Con su presencia consolidada en encuestas y el impulso de un evento de alto impacto, la próxima prueba será observar si la intención de voto se mantiene tras la inscripción oficial. Los expertos advierten que, de continuar esta tendencia, podría convertirse en la alternativa más competitiva frente al proyecto político del petrismo.
La candidatura de Abelardo de la Espriella se proyecta como una opción con creciente tracción entre electores que buscan un liderazgo decidido. Sus próximos mensajes y decisiones estratégicas definirán si logra consolidarse como el principal contrapeso político o si su ascenso se limita al impacto mediático.
