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Dávila y De la Espriella rompen la unidad de la derecha

Escrito por Redacción Acento | Nov 15, 2025 8:52:43 PM

Ambos se disputan una derecha indignada y sin rumbo, cuya división erosiona cualquier intento de renovación política.

La pelea entre Vicky Dávila y Abelardo de la Espriella no es solo un rifirrafe entre figuras mediáticas. Es, en el fondo, el síntoma de una derecha fragmentada, sin coordinación ni discurso común, que no logra definir una ruta hacia las presidenciales de 2026.

Ambos encarnan la llamada “derecha no uribista”, un espacio en disputa que mezcla posturas conservadoras, indignación contra el petrismo y desconfianza hacia la política tradicional. 

Sin embargo, su enfrentamiento revela que las coincidencias pesan menos que los egos, y que la unidad se desvanece ante la competencia personal.

Desde hace semanas, las redes sociales son su campo de batalla. Dávila acusa a De la Espriella de banalizar el debate político, mientras que él la tilda de oportunista. Ya no se enfrentan solo por ideas, sino por quién logra representar la oposición más pura y mediática.

La controversia escaló cuando Dávila lanzó acusaciones sobre presuntos vínculos entre De la Espriella y el abogado Daniel Peñarredonda, antiguo subdirector de su firma, con supuestos nexos con Alex Saab y su esposa, Camila Fabri. 

Según Dávila, esa relación cuestiona la independencia y credibilidad del aspirante presidencial. Afirmó que “los colombianos tienen que saber la verdad” sobre los lazos entre De la Espriella, Peñarredonda y Fabri. 

La periodista recordó que este último trabajó en su firma cuando el abogado representaba a Saab, investigado como testaferro de Nicolás Maduro. De la Espriella no respondió públicamente.

Para los analistas políticos, tanto Dávila como De la Espriella compiten por la misma audiencia: una derecha indignada, crítica del uribismo y reacia al centro. 

Sin embargo, advierten que, en lugar de sumar apoyos, están restando. Lo que pudo ser una corriente renovadora se está diluyendo en el enfrentamiento personal.

En el fondo, la pelea evidencia un vacío de liderazgo en la derecha. Sin un discurso coherente ni un proyecto que aglutine, la confrontación se vuelve su mayor obstáculo. 

Si la tendencia continúa, la derecha no perderá por falta de votos, sino por exceso de vanidades.