Enrique Peñalosa: Colombia necesita gerencia, no discursos
El exalcalde de Bogotá y precandidato presidencial plantea una visión de país centrada en la igualdad real, la productividad y la seguridad, y lanza críticas al gobierno de Gustavo Petro por su manejo económico y diplomático.
Enrique Peñalosa, dos veces alcalde de Bogotá y uno de los nombres más conocidos en la historia reciente de la capital, vuelve al escenario político con una meta ambiciosa: llegar a la Presidencia de la República. Su discurso combina la reivindicación de su legado urbano con una crítica frontal al modelo de gobierno de Gustavo Petro, al que califica de “incompetente y populista”. En conversación con Acento Pódcast, el exmandatario defendió su idea de “igualdad real” y su propuesta de un país basado en la productividad, la inversión y la gerencia eficiente.
“Todo lo que he hecho es para construir igualdad”, asegura Peñalosa, al recordar políticas emblemáticas de sus alcaldías como el sistema TransMilenio, las ciclorrutas o los andenes amplios que hoy hacen parte del paisaje bogotano.
Según dice, su obsesión por el espacio público y el transporte masivo no respondía solo a una visión urbanística, sino a una convicción social, porque “un ciudadano en una bicicleta vieja tiene derecho al mismo espacio que alguien en un carro de lujo”. Esa idea, resume, “es igualdad en acción”.
Igualdad vs equidad
El exalcalde introduce una reflexión política: “A mí me gusta más la palabra igualdad que equidad. Es más poderosa. Es el principio central de la Constitución, porque todos los ciudadanos son iguales ante la ley”. Para Peñalosa, ese principio debería traducirse en decisiones concretas que prioricen el interés general sobre el particular.
Con este argumento justifica medidas —como las expropiaciones remuneradas o la restricción vehicular—, pero también lanza una crítica directa al gobierno actual. “Yo he hecho diez veces más por la igualdad que Petro. Legalicé veinte veces más barrios informales que él y construí viviendas para más de 300.000 personas. Eso es igualdad, no el discurso que fracasó en todo el mundo”.
Su visión, más gerencial que ideológica, se apoya en comparaciones internacionales. Cita los casos de China y Corea del Sur, países que, según dice, “eran mucho más pobres que Colombia hace 40 años” y hoy son potencias por la apertura económica y el apoyo de la empresa privada. “Nosotros podríamos tener en 20 años el nivel de ingresos de España si hacemos lo que hay que hacer”, plantea.
Una diplomacia pragmática con EE.UU.
Peñalosa critica la postura del presidente Petro frente al país norteamericano, especialmente por sus declaraciones contra el gobierno de Donald Trump. “Petro no busca proteger a Colombia, busca que Estados Unidos nos haga daño para victimizarse y mover a la gente con un discurso antiimperialista”, señala.
El exalcalde recuerda que renunció a su nacionalidad estadounidense —que tenía por nacimiento— como un gesto de compromiso con Colombia, y contrasta ese hecho con lo que llama “el nacionalismo falso” del actual presidente. En su propuesta, apuesta por una alianza estratégica con Washington basada en la seguridad y la tecnología.
Sobre el narcotráfico y la relación con Venezuela, Peñalosa sostiene una postura firme: “Hay que reconocer que los grupos armados ilegales en la frontera están apoyados por el gobierno venezolano. Pero eso no significa cerrar la frontera; hay que mantenerla abierta sin ceder soberanía, imponiendo orden con claridad y autoridad”. Según él, la presencia de bandas criminales en Arauca y el Catatumbo solo podrá enfrentarse con una política combinada de seguridad y desarrollo regional.
Estrategia
En materia económica, el exalcalde lanza críticas al “falso ambientalismo” que, a su juicio, paraliza proyectos mineros y energéticos claves. “Nos volvimos un país anti todo: anti minería, anti gas, anti fracking. Y así, terminamos importando lo que podríamos producir”, advierte. Menciona el caso del gasoducto submarino del campo de Sirius, detenido por 200 consultas previas, como ejemplo de una “democracia mal entendida, donde minorías perjudican a la mayoría”.
Peñalosa defiende la minería responsable y el desarrollo de megazonas industriales para atraer inversión extranjera, especialmente en la costa Caribe. “Tenemos una ubicación privilegiada, más cerca de Washington que Los Ángeles. Pero necesitamos infraestructura eléctrica, vial y portuaria para aprovecharla”, propone.
Para Peñalosa la fórmula indicada en materia económica es: más inversión, menos impuestos y seguridad total.
En el terreno político, Peñalosa vuelve sobre un argumento que ha usado durante años: la diferencia entre hablar y hacer. “Petro habla bien, pero no sabe trabajar. Yo ya recibí una Bogotá desbaratada por él, y ahora recibiré una Colombia desbaratada por él, y le pondremos orden”, afirma. “Gerencia, no ideología”, sostiene.
Unidad y estrategia electoral
Peñalosa perfila su estrategia para llegar a la Casa de Nariño. Propone una coalición de sectores que compartan principios de seguridad, democracia y economía de mercado. “Nos vamos a unir, como ya lo hicimos antes con Antanas Mockus y Lucho Garzón, o con Fico Gutiérrez y Alex Char. Definiremos al candidato mediante consulta o encuesta. Colombia necesita que los que creemos en el trabajo y la empresa nos juntemos”.
Consciente de su imagen de “técnico más que político”, Peñalosa asume esa etiqueta como virtud: “Los buenos gerentes no son los más inteligentes, sino los que saben trabajar en equipo y tomar decisiones difíciles”.
