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ECONOMÍA

Gobierno pierde el pulso y prepara emergencia económica

Redacción Acento
Redacción Acento

La medida le permitiría a Petro tomar medidas excepcionales, como expedir por decreto la reforma que no le aprobó el Congreso.

El hundimiento de la reforma tributaria detonó una reacción airada del presidente Gustavo Petro, quien no solo arremetió contra los congresistas por bloquear las iniciativas centrales de su agenda, sino que abrió la puerta a una emergencia económica para reemplazar por decreto la ley negada.

La caída de la tributaria visualizó un quiebre profundo entre el Ejecutivo y el Congreso, justo cuando otras dos reformas cruciales, salud y Ministerio de la Igualdad, tampoco muestran mayorías ni avances. El bloqueo simultáneo de las tres iniciativas encendió la ira presidencial y activó nuevas tensiones institucionales.

La Comisión Cuarta del Senado sepultó el proyecto fiscal con nueve votos en contra y solo cuatro a favor, certificando una muerte legislativa que ya se anticipaba. Sin ese recaudo, el Presupuesto General de 2026 seguirá desfinanciado, un golpe político y operativo para el Gobierno.

ECONOMIA-REFORMAS-ENRIQUE CABRALESLos senadores opositores celebraron el resultado como un triunfo sobre una reforma que, según afirmaron, iba a “castigar a los colombianos y ahuyentar la inversión”. La posición contrastó con la furia del presidente, quien interpretó la decisión como odio político disfrazado de control legislativo.

PETRO ESCALA SU DISCURSO

En varios mensajes, Petro acusó a los “megarricos” de replicar utilidades gracias al encarecimiento de la deuda pública y responsabilizó al Banco de la República de facilitar una transferencia masiva de recursos hacia los sectores más pudientes. Señaló el hundimiento como una defensa del privilegio económico.

El mandatario advirtió que “habrá consecuencias”, insistiendo en que si los sectores más favorecidos no financian el ajuste, lo terminarán pagando los más pobres. Fue un mensaje cargado de frustración que evidenció el desespero del Gobierno ante el fracaso sucesivo de su agenda legislativa.

Incluyó también acusaciones directas a dirigentes regionales que, según afirmó, actuaron para “salvar a los megarricos” de contribuir al Estado. El tono confrontacional reflejó el deterioro del ambiente político y el giro del presidente hacia un discurso más emocional y beligerante.

La caída de la tributaria reavivó la discusión sobre la viabilidad de la agenda oficialista. La administración ya había sufrido reveses en la reforma laboral y tropiezos constantes en salud e igualdad, y ahora enfrenta un escenario de aislamiento legislativo sin señales de recuperación inmediata.

REFORMAS PARALIZADAS Y MAYORÍAS ROTAS

La reforma a la salud permaneció bloqueada en la Comisión Séptima del Senado, que ni siquiera logró aprobar el orden del día. Sin aval fiscal tras la caída de la tributaria, varios senadores insistieron en que no hay condiciones para iniciar la discusión del proyecto gubernamental.

La ausencia de mayorías evidenció que el desgaste político del Gobierno alcanzó el punto en el que sus interlocutores ni siquiera permiten la apertura del debate. Sin mensaje de urgencia ni apoyo sólido, la reforma quedó relegada a un escenario incierto y difícilmente recuperable este año legislativo.

El Ministerio de la Igualdad tampoco avanzó. En las Comisiones Primeras conjuntas ni siquiera se logró conformar el quórum para iniciar la discusión. Desde el oficialismo acusaron maniobras de la oposición, pero la realidad mostró un vacío político que impide sostener la iniciativa.

Estos tropiezos encendieron la frustración presidencial. Petro afirmó que algunos congresistas no actúan como opositores, sino como “extorsionistas”, y acusó al legislativo de hundir deliberadamente las reformas que ampliaban la igualdad. Fue el mensaje más agresivo que ha lanzado contra el Congreso.

EMERGENCIA ECONÓMICA COMO ESCAPE

Frente al fracaso legislativo, el Gobierno revivió la idea de declarar una emergencia económica para expedir por decreto la reforma financiera. El propio mandatario insinuó que la caída de la tributaria obliga a considerar medidas excepcionales para proteger el presupuesto del próximo año.

La emergencia permitiría al Ejecutivo imponer tributos temporales o reordenar partidas sin pasar por el Congreso, siempre bajo control posterior de la Corte Constitucional. Aunque jurídicamente limitada, es una herramienta política de alto riesgo que reflejaría el grado de aislamiento del Gobierno.

El ministro de Hacienda, Germán Ávila, afirmó que “todas las opciones están sobre la mesa”, buscando mantener un tono menos confrontacional. Sin embargo, sus declaraciones confirmaron que el Gobierno estudia caminos extraordinarios para manejar el déficit sin retornar al Congreso.

ECONOMIA-REFORMAS-MINHACIENDALa propia narrativa presidencial tensionó aún más el escenario institucional. Petro revivió su idea de una constituyente como salida para “cambiar el Congreso”, acusando a varios legisladores de ser “parásitos” y “mafias políticas”. Fue un mensaje que intensificó la confrontación con el legislativo.

Al proyectar su constituyente como “último acto de Gobierno”, Petro radicalizó la lectura del momento político. Buscó convertir el fracaso parlamentario en una causa nacional, apelando directamente al electorado frente a un Congreso que considera hostil y contrario a su mandato.

En este clima, el hundimiento de las reformas dejó de ser solo un revés legislativo para convertirse en un detonante de un choque político mayor. Con un presidente frustrado y un Congreso reacio, el camino hacia el cierre del 2025 apunta a más confrontación y menos gobernabilidad.

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