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ESPECIAL

La caída de Maduro no cierra la crisis venezolana

Redacción Acento
Redacción Acento

Experto advierte que el régimen sigue en pie y Colombia enfrenta el mayor costo regional.

La captura de Nicolás Maduro abre un escenario complejo cuya onda expansiva golpea primero a Colombia. Vocero del Observatorio de Venezuela afirma que cualquier reconfiguración del poder en Caracas impacta la seguridad, la migración y la estabilidad política regional.

Ronal Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio, dijo a Acento que la operación de Estados Unidos es ilegal desde el derecho internacional. Esa condición, agravada por posteriores amenazas contra Colombia, obliga a separar el rechazo a la dictadura venezolana de la condena a acciones unilaterales.

En su visión, América Latina no puede normalizar intervenciones de este tipo. Más allá de la animadversión regional hacia el régimen, la acción estadounidense sienta un precedente peligroso y debería motivar un pronunciamiento conjunto que defienda principios básicos de soberanía.

En el plano interno venezolano, “la captura abre un compás de transición incierto. Se habla de una juramentación de la vicepresidencia (Delcy Rodríguez) para conducir el proceso, pero el escenario no encaja claramente en el marco constitucional vigente del país”.

Menciona que el artículo 233 establece elecciones rápidas, lo que permitiría una eventual llegada de la oposición. Sin embargo, al tratarse de una ruptura institucional, Rodríguez advierte que no hay garantías reales sobre plazos, reglas ni actores con capacidad efectiva de mando.

Riesgo para Colombia

El mayor riesgo, insiste, es que el régimen intente sostenerse mediante desestabilización y violencia. Las amenazas de nuevos ataques estadounidenses endurecen posturas y reducen incentivos para una salida negociada, aumentando la probabilidad de colapso interno venezolano.

Colombia enfrenta este escenario en condiciones precarias. Carece hoy de liderazgo diplomático sólido y de capacidad consular suficiente para gestionar una crisis mayor, justo cuando enfrenta graves tensiones de seguridad y desplazamientos masivos en su frontera oriental.

El puesto de mando unificado (PMU) recuerda respuestas de crisis pasadas, pero el contexto es más adverso. La presión migratoria podría intensificarse, desbordando capacidades estatales y agravando conflictos locales ya existentes en regiones sensibles.

Rodríguez advierte que la caída del líder no implica el fin de la dictadura. El aparato de poder permanece activo y dispuesto a sacrificar al país. Para Colombia, el desafío es construir consenso interno y responder con firmeza diplomática.

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