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La constituyente: la confrontación entre Montealegre vs Benedetti

Escrito por Redacción Acento | Nov 2, 2025 2:49:55 AM

 

 

Más allá del sarcasmo, lo cierto es que la pelea deja ver un Ejecutivo que no logra hablar con una sola voz.



El enfrentamiento entre Eduardo Montealegre y Armando Benedetti, dos pesos pesados del gabinete del presidente Gustavo Petro, no solo dejó en evidencia la fragilidad interna del Ejecutivo, sino que también destapó la tensión estructural que atraviesa el proyecto político del Gobierno. 

 

Detrás de los insultos, las acusaciones y la renuncia del ministro de Justicia, se esconde el control de la agenda política del país y la crisis de liderazgo en torno al propio Petro.

 

El escándalo estalló con la filtración de los mensajes del chat oficial de ministros, revelados por La W Radio. Montealegre, con un tono incendiario, acusó a Benedetti de ser un “tibio” en el proceso de paz total. “Benedetti es un ‘tibio’ con la paz total. Solo le interesan titulares de prensa y desprestigiar a los compañeros de gabinete. Ahora posa de macho alfa del Gobierno. Benedetti: ya ha causado muchos daños. No sea fantoche. ¡Váyase ya! No más. Este ministerio le quedó grande, sea serio”, sentenció 

 

Benedetti, por su parte, se limitó a responder con aparente calma, pidiendo que lo dejaran “quieto” y abandonando el chat. El episodio —más propio de una telenovela política que de un gabinete presidencial— puso de manifiesto el clima de desconfianza que reina en el corazón del gobierno. “No le he hecho nada malo para que hable así de mí. ¡Déjeme quieto! ¡Y bonita forma de pedir ayuda! No leeré más este chat”, respondió.

 

La discusión, lejos de ser un simple intercambio de insultos, tuvo un detonante político: la propuesta de Montealegre de convocar una Asamblea Nacional Constituyente. Una idea que, según especialistas, pretendía blindar jurídicamente al presidente Petro y abrir una vía para profundizar su proyecto político, pero que terminó desatando una tormenta dentro y fuera del Palacio de Nariño.




La caída del ministro y la victoria simbólica de Benedetti

 

Apenas un día después de presentar su propuesta constituyente, Montealegre presentó su renuncia. Para la oposición, no fue casualidad. La senadora María Fernanda Cabal lo resumió con ironía. “Esa pelea se la ganó Benedetti, así como le ganó a Laura Sarabia”, enfatizó. Detrás de la frase, se esconde una narrativa que se ha repetido, es decir, que todo aquel que se enfrenta al ministro del Interior termina saliendo del gobierno.

 

El caso de Montealegre no fue la excepción. Su salida consolidó la percepción de que Benedetti es, en la práctica, el hombre fuerte del gabinete, capaz de mover fichas dentro del Congreso, de sobrevivir a escándalos judiciales y de influir en la estructura interna del Ejecutivo. En contraste, Petro quedó en el centro de las críticas por su aparente falta de control y por permitir que las disputas personales definan la agenda política.

 

Un pasado de rivalidades 

 

La enemistad entre ambos funcionarios no nació en el gobierno Petro. Montealegre recordó que la ruptura con Benedetti se remonta a su época como fiscal general, cuando el entonces congresista lo atacó públicamente en un debate radial. Desde entonces, su relación fue una mezcla de desconfianza y desprecio mutuo.

El propio Montealegre, en una columna publicada en 2023, describió a Benedetti como un personaje ‘de doble cara’, comparándolo con el “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”. Lo acusó de tener “parrandas babilónicas”, de ser misógino y de usar múltiples máscaras en la política. Ese retrato cobra hoy un nuevo sentido a la luz de los enfrentamientos recientes, donde las viejas heridas se reabrieron con fuerza.

Más allá del escándalo, el episodio refleja un problema estructural: la falta de cohesión y disciplina en el gabinete de Gustavo Petro. Cada crisis interna, desde los enfrentamientos entre Laura Sarabia y Benedetti, hasta los choques con la vicepresidenta Francia Márquez, terminaron erosionando la imagen del gobierno y desviando la atención de los temas centrales como la seguridad, la economía y la paz total.

Las reacciones de la oposición no tardaron. Cambio Radical calificó la disputa como “una pelea de adolescentes en un grupo de WhatsApp”, mientras que Ernesto Macías ironizó diciendo que “el trato entre internos de La Picota es mejor”. 

Más allá del sarcasmo, lo cierto es que la pelea deja ver un Ejecutivo que no logra hablar con una sola voz.

 

¿Quién mueve los hilos?

 

El título que muchos han dado a esta confrontación —“Montealegre vs Benedetti: ganó Benedetti”— encierra una pregunta mayor: ¿quién realmente mueve los hilos dentro del gobierno Petro?

El episodio también selló el destino de la propuesta de Asamblea Nacional Constituyente. Lo que pretendía ser una bandera de transformación terminó convertido en el epitafio político de Montealegre. Su salida dejó claro que no hay consenso dentro del propio Gobierno sobre esa iniciativa, y que cualquier intento de reabrir el debate constitucional enfrentará resistencias no solo en la oposición, sino dentro del círculo cercano al presidente.

Mientras Petro intenta mantener el equilibrio entre sus alfiles, el país asiste a un espectáculo de egos y traiciones que debilita la gobernabilidad. Y en medio del ruido, la “paz total”, la Constituyente y las reformas estructurales siguen empantanadas. La pelea ya tiene ganador, al menos momentáneamente: Armando Benedetti. Pero la verdadera derrota es del gobierno, que se desangra en público mientras la agenda del cambio se disuelve entre los escombros de su propio caos interno.