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La vasectomía gana terreno entre los jóvenes colombianos

Redacción Acento
Redacción Acento

Este procedimiento, aunque efectivo y seguro, seguía rodeado de mitos que lo asociaban erróneamente con pérdida de virilidad, disfunción sexual o intervenciones invasivas.

 

El creciente interés de los hombres colombianos por asumir un rol activo en la planificación familiar está dejando de ser una tendencia marginal para convertirse en un fenómeno social con impacto estructural. 

Las cifras reveladas por Profamilia apuntan a un cambio profundo en la percepción masculina sobre la anticoncepción: durante el último año unos 15.657 hombres optaron por la vasectomía, un número que supera ampliamente los registros previos y que confirma que la conversación sobre responsabilidad reproductiva llegó a un punto de inflexión.

El dato más revelador es el perfil de quienes toman la decisión. Casi la mitad de los usuarios (49,5%) tiene entre 18 y 35 años, es decir, son jóvenes que están definiendo sus proyectos de vida con conciencia sobre la maternidad y la paternidad. Si se suman los hombres entre 36 y 40 años, la cifra asciende al 72,5%, lo que significa que siete de cada diez vasectomías se practican en menores de 40 años. 

Aunque los hombres mayores de 41 también muestran una participación relevante —4.289 procedimientos— el protagonismo lo tienen los adultos jóvenes, un grupo que históricamente se mantenía al margen de esta conversación.

Detrás de este giro hay una transformación cultural. Durante décadas, la carga de la anticoncepción recaía de manera desproporcionada en las mujeres, tanto desde el punto de vista físico como social. Métodos hormonales, dispositivos intrauterinos o cirugías como la ligadura de trompas eran asumidos como parte del itinerario de salud femenina. 

La vasectomía, aunque efectiva y segura, seguía rodeada de mitos que la asociaban erróneamente con pérdida de virilidad, disfunción sexual o intervenciones invasivas. Sin embargo, la narrativa empieza a cambiar. 

Profamilia destaca que la vasectomía es un procedimiento rápido, ambulatorio, con anestesia local y una efectividad cercana al 99%. No afecta el deseo sexual, la erección, el orgasmo ni la capacidad de sentir placer. La eyaculación sigue ocurriendo con normalidad, solo que sin espermatozoides. La recuperación suele tardar pocos días y el paciente puede regresar a casa el mismo día de la intervención. Aun así, se recomienda usar métodos anticonceptivos adicionales hasta que los exámenes confirmen la efectividad total.

SALUD-HOMBRES 1El peso de la información clara ha sido clave. Marta Royo, directora ejecutiva de Profamilia, explica que buena parte de los hombres llega a consulta con dudas sobre el procedimiento, el tiempo de incapacidad o los efectos sobre su vida sexual. Pero tras recibir orientación adecuada, la mayoría “da el paso”. 

Para ella, esta nueva tendencia refleja que la vasectomía se está convirtiendo en una decisión responsable y alineada con los proyectos de vida de quienes no desean tener hijos o no quieren ampliar su familia.

Este cambio tiene además un trasfondo generacional. Muchos jóvenes colombianos, al igual que en otros países de la región, están replanteando la maternidad y la paternidad en función de la estabilidad económica, las expectativas laborales, el acceso a vivienda y una percepción distinta sobre el tiempo personal. En un contexto donde los costos de crianza se han incrementado y la incertidumbre socioeconómica es persistente, cada vez más personas consideran que no tener hijos es una decisión válida, racional y coherente con sus metas.

La vasectomía, en ese sentido, deja de ser entendida como un acto drástico o definitivo para convertirse en una expresión de autonomía reproductiva. También contribuye a equilibrar las cargas dentro de las relaciones, en un país donde las mujeres continúan enfrentando barreras para acceder a métodos anticonceptivos y donde persiste la presión cultural para asumir la responsabilidad principal en la prevención del embarazo.

Las instituciones de salud, por su parte, están adaptando sus estrategias. Profamilia insiste en la importancia de acudir a consultas informativas, despejar temores y tomar decisiones conscientes, sin presiones y con claridad sobre la naturaleza irreversible del procedimiento. El llamado también va dirigido a las mujeres, al recordar que existe la ligadura de trompas como alternativa definitiva.

En conjunto, las cifras no solo revelan un aumento en los procedimientos, sino una reconfiguración del rol masculino en la salud sexual y reproductiva. El crecimiento sostenido de las vasectomías refleja un país donde los hombres jóvenes están asumiendo decisiones más compartidas, informadas y responsables. Un país que avanza, lentamente, hacia una cultura de corresponsabilidad. Y un país donde cada vez es más común que la planificación familiar no sea solo un tema de mujeres, sino un compromiso compartido.



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