Más control, más observadores y nuevo tarjetón: los desafíos del CNE
Cristian Ricardo Quiroz Romero, al frente de la entidad, explicó cómo blindarán estas elecciones.
En un año marcado por la intensa competencia electoral —con cientos de candidatos al Congreso y decenas de aspirantes a la Presidencia— el Consejo Nacional Electoral (CNE) vuelve a situarse en el centro de la institucionalidad democrática. Su papel, tradicionalmente clave en la organización y vigilancia de los comicios, adquiere una dimensión aún mayor en un escenario atravesado por la desconfianza ciudadana, el temor al fraude y la polarización política.
Al frente de la entidad está el magistrado Cristian Ricardo Quiroz Romero, quien presentó una de las apuestas más ambiciosas del organismo para estas elecciones: una plataforma digital diseñada para acreditar, capacitar y articular el trabajo de millones de testigos electorales y auditores de los partidos.
El objetivo es claro: reforzar la transparencia desde la base misma del proceso, es decir, desde las mesas de votación. Quiroz asegura que el sistema permitirá cubrir las más de 127.000 mesas instaladas en el país y que los partidos podrán postular testigos con capacidad de reportar incidentes en tiempo real. Para el presidente del CNE, se trata de un paso decisivo para blindar la legitimidad del proceso electoral. “Esta es la plataforma más importante que vamos a tener para las próximas elecciones”, afirmó.
La herramienta no solo busca mejorar la supervisión, sino también acelerar los mecanismos de reclamación. Según explicó, una vez cerrada la jornada electoral, los testigos podrán fotografiar el formulario E14 y enviar reportes inmediatos a sus colectividades. En un país donde las denuncias sobre irregularidades suelen aparecer tras los resultados, el énfasis del CNE está en fortalecer el control en el momento crítico: el escrutinio inicial.
Sin embargo, el éxito de la estrategia depende tanto de la tecnología como del compromiso político. Quiroz subrayó que la capacitación será presencial y virtual, con soporte permanente, pero insistió en que los partidos deben garantizar que sus testigos se preparen. El mensaje es contundente: el control electoral no puede descansar únicamente en el Estado, sino también en la vigilancia activa de las organizaciones políticas.
En paralelo, el magistrado abordó uno de los puntos más sensibles del calendario electoral inmediato: las consultas interpartidistas del próximo 8 de marzo. Allí surge una preocupación inédita: por primera vez en la historia, dos consultas se realizarán en un solo tarjetón. Para Quiroz, el riesgo no es menor, pues marcar ambas opciones anularía el voto, lo que podría disparar la cifra de sufragios nulos.
El magistrado advirtió que el mayor desafío será pedagógico. A menos de 40 días de la jornada, el CNE enfrenta la tarea de explicar masivamente un mecanismo nuevo y potencialmente confuso. En este punto, Quiroz hizo un llamado no solo a las instituciones, sino también a los medios de comunicación para evitar que la falta de información derive en un problema de legitimidad.
Otro frente que anticipa tensiones es el de las revocatorias de inscripción. El CNE ya tramita cerca de 176 solicitudes relacionadas con listas al Congreso, y Quiroz prevé que el organismo tendrá que declararse en sesión permanente ante la avalancha de demandas. Frente a nombres polémicos, como el de Iván Cepeda, dejó claro que el Consejo no actúa de oficio: solo procede si hay solicitudes formales.
Además, el magistrado destacó cambios recientes en la regulación de encuestas, ahora bajo una comisión técnica independiente vinculada a universidades, lo que busca reducir la politización de esos instrumentos de medición.
Finalmente, Quiroz resaltó la presencia de una misión internacional de observación sin precedentes, con al menos 150 delegados de la Unión Europea, además de organismos como la OEA, el Instituto Carter y misiones estadounidenses. La apuesta del CNE es proyectar confianza hacia adentro y hacia afuera: elecciones vigiladas, auditadas y con garantías amplias.
En un país donde la democracia suele ponerse a prueba en cada jornada electoral, el Consejo Nacional Electoral enfrenta un reto doble: modernizar los mecanismos de control y, al mismo tiempo, convencer a la ciudadanía de que su voto estará protegido. La tecnología, la pedagogía y la vigilancia política serán determinantes para que el proceso no solo sea transparente, sino también creíble. “La legitimidad y la transparencia en las próximas elecciones no pueden estar en duda”, sentenció Quiroz.
