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TECNOLOGÍA

Michael Burry y la nueva advertencia sobre una nueva burbuja de la IA

Redacción Acento
Redacción Acento

Michael Burry, el gestor de fondos que se hizo célebre por anticipar el colapso inmobiliario de 2008, y hoy ha vuelto a mover el tablero financiero.

El legendario inversor Michael Burry, conocido por anticipar la crisis financiera de 2008, ha vuelto a encender las alarmas de Wall Street. Esta vez, su mirada se centra en la inteligencia artificial (IA), el sector más influyente de la década. Con una apuesta de 1.100 millones de dólares en contra de Nvidia y Palantir Technologies, Burry sugiere que el auge de la IA podría estar creando una nueva burbuja similar a la de las puntocom del año 2000.

De acuerdo con documentos regulatorios, su fondo Scion Asset Management adquirió opciones de venta (“puts”) por 912 millones de dólares sobre Palantir y 187 millones sobre Nvidia, instrumentos que se valorizan si las acciones caen. La noticia generó reacciones inmediatas: las acciones de Palantir cayeron 7% y las de Nvidia, 2%. Pero más allá del impacto bursátil, el movimiento reabre un debate de fondo: ¿la inteligencia artificial está sobrevalorada?.

La advertencia de Burry tiene peso. En 2005 fue uno de los pocos inversores que vio el peligro del mercado hipotecario y ganó un 500% cuando estalló la crisis. Ahora, señala similitudes entre la fiebre tecnológica actual y la burbuja del 2000. En redes sociales, ha compartido gráficos que muestran un gasto tecnológico acelerado y una desaceleración en la demanda de servicios en la nube, acompañados de un mensaje revelador: “A veces, la única jugada ganadora es no jugar”.

Las cifras respaldan su preocupación. Según PitchBook, en 2025 se han invertido más de 161.000 millones de dólares en IA, concentrados en apenas diez empresas. Esta concentración reproduce el patrón de las puntocom, donde un pequeño grupo de compañías concentró las inversiones antes del colapso.

El ejemplo más visible del auge es Nvidia, fabricante de chips esenciales para los modelos de IA, que ha alcanzado una valoración bursátil de 5 billones de dólares, más que el PIB de Alemania. Palantir, especializada en análisis de datos, ha cuadruplicado el valor de sus acciones en un año. Sin embargo, informes como uno del MIT advierten que la mayoría de las inversiones en IA aún no generan retornos concretos. Incluso figuras como Sam Altman, CEO de OpenAI, y David Solomon, de Goldman Sachs, han reconocido que el entusiasmo podría estar exagerado y que gran parte del capital no será rentable.

Las críticas de Burry contrastan con el optimismo de Silicon Valley. Directivos como Alex Karp, CEO de Palantir, defienden que las comparaciones con la burbuja del 2000 ignoran la existencia de ingresos reales y contratos millonarios con gobiernos y corporaciones. No obstante, analistas señalan que las interconexiones entre empresas del sector —como las inversiones cruzadas entre OpenAI, Nvidia y otros actores— podrían estar inflando artificialmente los precios.

161.000 millones de dólares se han invertido en lo que va de 2025 en compañías del sector, según la firma PitchBook. 

Aunque la jugada de Burry podría ser una simple cobertura, su mensaje es claro: el mercado de la IA está vulnerable al exceso de confianza. Como en 2008, sus advertencias invitan a cuestionar si el actual entusiasmo tecnológico responde a fundamentos sólidos o a una fe ciega en el poder ilimitado de la inteligencia artificial. Si su predicción se cumple, el “profeta de La Gran Apuesta” podría estar anticipando el fin de una era marcada por la euforia digital.

 

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