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POLÍTICA

Petro repunta, el centro resiste y la derecha se reagrupa

Redacción Acento
Redacción Acento

A siete meses de las elecciones de 2026, Colombia entra en una campaña marcada por la polarización, la desafección política y la falta de liderazgos definidos. 

La más reciente encuesta Polimétrica, elaborada por Cifras & Conceptos, confirma que el presidente Gustavo Petro mantiene un apoyo estable, pero enfrenta una opinión pública dividida y un electorado sin rumbo claro frente a los próximos comicios.

El estudio, realizado entre el 27 de octubre y el 4 de noviembre con 3.361 encuestas en 54 municipios del país, muestra que el 44% de los colombianos tiene una imagen favorable del presidente, frente a un 50% desfavorable y un 6% que no sabe o no responde.

La fotografía del momento es la de un país prácticamente partido en dos, con un mandatario que conserva su base de apoyo, pero no logra ampliar su coalición en la recta final de su mandato.

Polarización sin sorpresa

La encuesta refleja que la división que marcó las presidenciales de 2022 sigue vigente. Según el sondeo, un 42% de los encuestados votó por Petro en la segunda vuelta frente a un 26% por Rodolfo Hernández, mientras que un 21% optó por el voto en blanco. 

Tres años después, el mapa político sigue mostrando esa misma fractura, con un 22% que se declara de izquierda, un 32% de derecha y un 45% que se identifica en el centro.

Este último dato, aunque puede interpretarse como una apuesta por la moderación, también evidencia una amplia zona de incertidumbre política, donde los ciudadanos no se sienten representados por los extremos ni por los partidos tradicionales. 

De hecho, el 45% afirma no tener afinidad con ningún partido, un síntoma de la crisis de representación que atraviesa el sistema político colombiano.

El Pacto Histórico, coalición de gobierno, conserva el mayor nivel de identificación (21%), seguido del Centro Democrático (12%) y el Partido Liberal (6%), mientras que las demás colectividades no superan el 3%. 

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Los resultados confirman que la política de bloques se mantiene, pero con una base de apoyo menguante y una ciudadanía cada vez más independiente.

Una campaña sin dueños

Si las elecciones presidenciales se celebraran mañana, ningún nombre lograría destacar con claridad. En los ejercicios de intención de apoyo, más del 70% de los consultados responde “ninguno” ante los diferentes grupos de precandidatos. 

El único que alcanza una cifra relevante es el senador Iván Cepeda, con un 24% dentro de su grupo, seguido de Sergio Fajardo y Juan Manuel Galán, ambos con 16% y 35% de imagen favorable.

Entre las figuras con mejor percepción pública también aparecen Miguel Uribe (padre), Claudia López y David Luna, todos con niveles de favorabilidad cercanos al 30%. 

En contraste, lideran la desaprobación María Fernanda Cabal (49% desfavorable), Vicky Dávila (51%), Paloma Valencia (47%) y Roy Barreras (47%), nombres que concentran el mayor rechazo ciudadano.

El sondeo sugiere un escenario electoral sin favoritos claros, donde el voto de opinión y la búsqueda de renovación pueden tener un papel decisivo. 

La atomización de las opciones –que van desde sectores alternativos hasta figuras del establecimiento– anticipa una contienda abierta y fragmentada, sin una figura capaz de aglutinar mayorías en primera vuelta.

Indecisión y apatía

La Polimétrica también advierte sobre un alto grado de indecisión. Solo el 38 % de los consultados asegura tener definido su voto presidencial, mientras que el 62% aún no ha tomado una decisión. 

En el caso del Congreso, la incertidumbre es aún mayor: apenas el 23% afirma haber escogido ya su opción para el Senado o la Cámara de Representantes.

Esa falta de definición puede interpretarse como una mezcla de apatía, desconfianza y desencanto con la clase política. 

“Colombia llega a 2026 con un electorado cansado de los discursos polarizantes y sin un relato convincente desde ningún sector”, coinciden varios analistas. 

En otras palabras, los ciudadanos están esperando una propuesta que logre conectar con las preocupaciones cotidianas: economía, empleo, seguridad y corrupción.

La relación con EE. UU.

En el plano internacional, la encuesta introduce un elemento que refleja el clima de opinión: el 40% está de acuerdo con que Estados Unidos incluya al presidente Petro en la lista Clinton –que investiga presuntos vínculos con el narcotráfico– frente a un 49% que se opone. 

Más allá del dato, la división muestra que la confianza en las instituciones y en la figura presidencial se encuentra tensionada.

En materia económica, el estudio no incluye indicadores directos de percepción, pero el contexto político coincide con un momento de crecimiento débil, inflación en descenso y debate sobre el salario mínimo para 2026, lo que amplifica la incertidumbre de los votantes.

Un país que busca centro

Aunque la polarización domina el debate público, los datos de Polimétrica sugieren que el centro político podría volver a ser decisivo, como en otros ciclos electorales.

Con un 45% que se autodefine de centro, los electores parecen priorizar la estabilidad y el pragmatismo por encima de los discursos ideológicos.

En ese terreno podrían crecer candidaturas como las de Galán, Fajardo u Oviedo, si logran traducir esa preferencia en estructura electoral.

Sin embargo, la desafección con los partidos, la baja favorabilidad general y la falta de figuras nuevas apuntan a un escenario imprevisible, donde la movilización y la narrativa serán determinantes.

Colombia entra así en un año electoral con un presidente polarizante, una oposición dispersa y una ciudadanía indecisa. La política, más que nunca, parece enfrentarse a su mayor reto: reconectar con la gente.

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