Política arancelaria aleja a Colombia de ser un hub de ensamblaje para Latinoamérica
El sector automotor colombiano cierra 2025 con indicadores que alimentan el optimismo. Las ventas de vehículos nuevos superaron las 200.000 unidades hasta octubre y la industria de motocicletas se encamina a un récord con más de un millón comercializadas. Es un cierre que pocos habrían proyectado al iniciar el año.
El repunte no solo se evidencia en unidades vendidas, sino en la dinámica industrial. Cerca del 92% de las motocicletas fueron ensambladas en el país, consolidándose como alternativa de movilidad por accesibilidad, mientras las ventas de automóviles aumentaron entre 20% y 30%, marcando una recuperación más sólida de lo previsto.
A partir de este contexto, el presidente ejecutivo de Asopartes, Carlos Andrés Pineda, afirma a Acento que “si hay vehículos nuevos, si hay motocicletas nuevas y un dólar barato, las expectativas son muy positivas”. Cree que el entorno internacional facilita importaciones y permite proyectar continuidad en la recuperación del empleo para 2026.
La industria complementaria también muestra señales firmes. El segmento de partes, piezas, accesorios y lubricantes creció entre 8% y 10%, según datos preliminares del DANE. No obstante, esa reactivación convive con preocupación empresarial ante decisiones regulatorias que podrían romper la inercia positiva del sector.
“Cada dos o tres meses se proponen decretos que suben aranceles a repuestos y vehículos, generando incertidumbre comercial y jurídica”, cuestiona el dirigente gremial. Atribuye este comportamiento a la alta rotación ministerial y a una limitada comprensión sobre cómo opera una cadena automotriz globalmente integrada.
Explica que montar una ensambladora de vehículos puede tardar hasta cinco años y entre dos y tres años para motocicletas. Recuerda que Colombia no puede actuar de forma aislada en un mercado dominado por dinámicas productivas de Asia, Europa y Norteamérica, donde se define gran parte de esa cadena.
Pineda propone una estrategia de diálogo técnico. “No puede pasar que se publiquen decretos elevando aranceles sin concertación. Ya perdimos ensambladoras por ese camino”, insiste, al citar los casos de Mazda y General Motors, que trasladaron operaciones por inviabilidad productiva, afectando empleo y capacidad industrial.
EL EFECTO NO SERÁ SOLO EMPRESARIAL
Si avanzan las medidas anunciadas por el Gobierno, los consumidores pagarían entre un 5% y 10% más por vehículos o motocicletas importados. Colombia tiene apenas dos ensambladoras activas, por lo que la mayoría del parque automotor depende de condiciones externas y decisiones regulatorias.
“El índice de motorización nos ubica penúltimos en Latinoamérica, solo por encima de Haití”, señala Pineda. Indica que el costo de los vehículos resulta prohibitivo para la clase media, lo que explica que el país se posicione entre los cinco mercados con más motocicletas nuevas vendidas per cápita.

Hoy, el 35% del costo total de un vehículo corresponde a impuestos, entre IVA, aranceles y tributos locales. Esta carga fiscal limita el acceso a modelos nuevos y ralentiza la transición hacia tecnologías más limpias. La edad promedio del parque automotor nacional supera los diecisiete años.
Sobre el debate del salario mínimo, sostiene que cada punto porcentual adicional implica un incremento operativo significativo, dado el alto componente de mano de obra. Sugiere que la negociación debe basarse en productividad, sostenibilidad y capacidad empresarial para no afectar plantas manufactureras.
Un factor que podría incidir positivamente es la tasa de cambio. Con un dólar más bajo, el sector espera alivio en costos de importación, incluso en productos nacionales que requieren insumos extranjeros. Si la tendencia se mantiene, podría reflejarse en precios más moderados para los consumidores durante 2026.
También se estudia la posibilidad de consolidar a Colombia como hub de ensamblaje regional. El país cuenta con ubicación geográfica estratégica, logística eficiente y talento técnico, aunque requiere políticas de estabilidad jurídica, incentivos fiscales y mecanismos que faciliten transferencia tecnológica para competir con mercados como Brasil y México.
NUEVO MAPA DE JUGADORES
La llegada de Tesla al país fue calificada como “disruptiva” por empresarios consultados. Más de 100 marcas chinas de vehículos híbridos y eléctricos ya participan activamente, compitiendo agresivamente ante consumidores que buscan eficiencia energética y acceso a nuevas soluciones.
Lo positivo es que los lanzamientos de última generación llegan al mercado colombiano con solo meses de diferencia frente al resto del mundo. “Si logramos políticas claras y proactivas, los colombianos podrán acceder a productos de alta calidad y buen precio”, asegura el presidente ejecutivo de Asopartes.
El cierre de 2025 confirma la mejor racha para el sector en varios años. Ahora el reto será sostener esa tendencia en un contexto electoral y con señales mixtas desde la política pública. El potencial existe, pero la estabilidad normativa será determinante para que la industria mantenga su impulso y multiplique inversiones.
