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¿Qué lugar tiene Colombia en el nuevo orden?

Escrito por Redacción Acento | Jan 30, 2026 9:47:36 PM

Expertos sostienen que la principal alternativa para Colombia sería integrarse en bloques que defiendan el derecho internacional y el multilateralismo.

El Foro Económico Mundial de Davos, escenario donde cada año se reúnen líderes políticos y empresariales para discutir los grandes desafíos globales, tuvo en esta ocasión un tono inusualmente sombrío. A diferencia de ediciones anteriores, dominadas por debates sobre cambio climático, pobreza o inteligencia artificial, el tema que atravesó buena parte de las conversaciones fue la sensación de que el orden internacional basado en reglas está dejando de funcionar.

Mark Carney, primer ministro de Canadá, fue uno de los dirigentes que puso en palabras una preocupación compartida: el sistema internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial, sustentado en normas de comercio, derechos humanos y mecanismos multilaterales, ya no opera como antes.

“Sabíamos que la historia del orden internacional basado en normas era parcialmente falsa. Que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera. Que las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica”, afirmó Carney. Pero, a su juicio, la situación actual va más allá de las imperfecciones: el orden se está rompiendo. “Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”, advirtió.

Las señales son evidentes. Las amenazas recurrentes de aranceles por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o los ataques militares unilaterales en distintos escenarios, reflejan un mundo donde las reglas pesan menos que la fuerza o los intereses inmediatos.

Si para potencias medias como Canadá o los países de la Unión Europea este panorama ya representa un riesgo, para países como Colombia el desafío es aún mayor. En el primer mes del año, el país tuvo que enfrentar una amenaza de ataque militar desde Washington, episodio que se desactivó tras una conversación telefónica y que podría encaminarse con la reunión prevista entre Trump y el presidente Gustavo Petro el próximo 3 de febrero. Sin embargo, la imprevisibilidad del mandatario estadounidense mantiene la incertidumbre abierta.

A esto se suman tensiones regionales. Esta semana, Ecuador impuso un arancel del 30% a productos colombianos, lo que llevó al Gobierno a responder con una medida equivalente y con la suspensión del suministro de energía al vecino país. El cruce de represalias ha escalado hacia una guerra comercial que, por ahora, no encuentra salida.

Carney resumió el dilema con una frase contundente: “Si no estás en la mesa, estás en el menú”. La pregunta es cómo puede adaptarse Colombia, sin poder militar ni peso económico, a un entorno global cada vez más volátil.

Jesús Agreda Rudenko, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, coincide en que el orden mundial que sostuvo una relativa estabilidad durante ocho décadas podría estar llegando a su fin. Recuerda que el sistema internacional es “anárquico”, no en el sentido de caos, sino porque no existe una autoridad central que imponga las normas.

“El derecho internacional es el resultado de un consenso entre múltiples actores, que por interés propio están dispuestos a cumplir con las reglas acordadas”, explica. Sin embargo, ese consenso colectivo se debilita: no todos consideran que las reglas actuales sean justas, y actores como Estados Unidos buscan cambiarlas cuando las perciben como limitantes.

Carney, pese a su diagnóstico, no es completamente pesimista. Considera que las potencias medias pueden contribuir a construir un nuevo orden basado en principios, pero también en pragmatismo. La incógnita es si un país como Colombia, que ni siquiera entra en esa categoría, tiene espacio en ese esquema.

Según Rudenko, la principal alternativa para Colombia sería integrarse en bloques que defiendan el derecho internacional y el multilateralismo, pues carece de capacidades para enfrentar por sí sola a grandes actores. Sin embargo, advierte que la política exterior reciente ha sido selectiva y, en ocasiones, contradictoria.

“Nos opusimos de manera muy fuerte a las acciones de Israel en Gaza, pero nos ha costado condenar con claridad la invasión de Rusia a Ucrania”, señala. Esa falta de coherencia, añade, dificulta construir alianzas sólidas.

En el plano regional, el profesor considera que Colombia tampoco ha avanzado en la coordinación necesaria con sus vecinos. Aunque la postura frente a Venezuela responde a necesidades de seguridad nacional, la relación con Ecuador se ha vuelto más problemática. “No hemos reconocido que varios problemas de seguridad en nuestro territorio han tenido un impacto devastador sobre el vecino del sur”, afirma.

El debate sobre el nuevo desorden mundial suele parecer lejano, como un asunto exclusivo de Washington, Ottawa o Bruselas. Pero para Colombia, advierten los expertos, será determinante en su seguridad y economía en los próximos años.