Roy Barreras: a guerra contra las drogas fracasó
El precandidato presidencial propone un nuevo acuerdo nacional, una plataforma de consensos en temas como la educación, la salud, la justicia y la seguridad.
Roy Barreras fue negociador de paz, miembro del Congreso de la República, embajador de Colombia en el Reino Unido y ahora precandidato presidencial. En este nuevo desafío que asume conversó con Acento para exponer su proyecto de país y en este camino a las presidenciales de 2026.
Sobre los motivos que lo llevaron a tomar la decisión de lanzar su precandidatura para aspirar al Palacio de Nariño fue enfático al señalar que cree, a pesar de la polarización y divisiones, en las ganas del pueblo colombiano de salir adelante.
“Los colombianos deben saber que hay maneras de salir adelante, y que lo primero que tenemos que hacer es unirnos como país. Hay que sanar las heridas de la polarización, del odio y de la rabia. Yo soy médico, mi oficio es sanar heridas, escuchar, dialogar, concertar”, manifestó.
Sostiene que confía en que los problemas de Colombia tienen solución, y esta solución pasa por la fuerza laboral del país, que finalmente se traduce en mejorar la economía.
Sin embargo, no dejó dudas al sostener que reconoce el enojo que también vive la ciudadanía que no encuentra solución a sus problemas del día a día, tanto en la ciudad como en el campo. “Porque está siendo víctima de la inseguridad, de la extorsión. La gente se siente desprotegida”, señaló.
Al afirmar lo anterior, enfatiza que su gobierno –de ganar las presidenciales- priorizará el tema de seguridad, porque un gobierno “legítimo sí protege la vida, y es capaz de cuidar de tu familia, de dar seguridad para vivir y trabajar en paz”.
Además, manifestó que es clave que el sistema judicial sí someta a los criminales a la justicia, y poder recuperar el orden y el control en los territorios que han sido sometidos a estas bandas.
“Nadie controla nada en las cárceles (...) Eso se llama desgobierno, pero claro que se puede controlar, se necesita mano firme, fuerza, capacidad y conocimiento para poner orden (…) El destino de las familias de Colombia no va a depender de la voluntad de los criminales”, sostuvo.
En su visión, la seguridad ciudadana debe construirse sobre el control territorial, la justicia eficaz y la recuperación de la confianza entre las comunidades y las instituciones. Ha sugerido, además, revisar la política antidrogas bajo un enfoque de salud pública y desarrollo rural, señalando que “la guerra contra las drogas fracasó, pero la paz con las drogas aún no se ha intentado”.
En un ambiente donde los extremos han dominado el debate público, Barreras pretende ofrecer una alternativa de centro que dialogue con todos los sectores y reivindique la gestión como un acto de equilibrio.
Su discurso parte de una premisa que ha reiterado en diferentes escenarios: “Colombia está cansada de los gritos y las peleas; es hora de volver a escucharnos”. Esa idea sintetiza la visión de un país que, según él, necesita reencontrarse consigo mismo y superar la política de la confrontación. Barreras propone construir lo que denomina un “nuevo acuerdo nacional”, una plataforma de consensos básicos en temas estructurales como la educación, la salud, la justicia y la seguridad.
Desde su paso por el Congreso y su papel en la firma del Acuerdo de Paz, Barreras ha insistido en que el diálogo y la concertación son pilares de la democracia. En esa línea, su propuesta se enfoca en fortalecer el cumplimiento del Acuerdo de 2016, no solo desde la implementación rural y la reincorporación, sino también en la consolidación de una cultura política que supere el discurso bélico. “La paz no es un proyecto de gobierno, es un deber de Estado”, ha señalado. Su visión apunta a reactivar los instrumentos de justicia transicional, garantizar la seguridad de los excombatientes y ampliar los mecanismos de participación ciudadana.
En materia económica
Roy Barreras propone un modelo que combine responsabilidad fiscal con justicia social. Plantea incentivos a la inversión privada, pero condicionados al empleo formal y la innovación. Defiende la idea de una economía productiva centrada en la educación técnica y tecnológica, la promoción de clústeres regionales y la reindustrialización verde. A diferencia de otros sectores de la izquierda, no propone aumentar el gasto sin fuentes claras de financiación; y frente al discurso del mercado sin regulación, advierte sobre la necesidad de un Estado que “corrija desigualdades y no reproduzca privilegios”.
Uno de los ejes más visibles de su propuesta es la reforma política y administrativa. Barreras propone reducir la fragmentación del sistema de partidos, fortalecer la rendición de cuentas y transparentar la financiación de campañas.
Considera que la corrupción estructural no se combate solo con sanciones, sino con un rediseño institucional que elimine los incentivos a la captura del Estado.
Su diagnóstico apunta a que la democracia colombiana ha perdido legitimidad por el divorcio entre representación y resultados, y plantea la creación de un “Consejo Nacional de Integridad Pública” que actúe de manera preventiva en los procesos contractuales y administrativos.
En el ámbito social, insiste en la urgencia de atender la crisis educativa y sanitaria con políticas sostenibles. Propone ampliar la cobertura universitaria gratuita, especialmente en regiones periféricas, y transformar el sistema de salud en un modelo de atención primaria fortalecida, que priorice la prevención y el bienestar. Barreras no se aleja del debate sobre la reforma pensional o laboral, pero sugiere que estos cambios deben hacerse bajo acuerdos amplios y técnicos, sin improvisación ni cálculo político.
Barreras también busca posicionarse como un interlocutor entre el Gobierno y la oposición. Aunque fue uno de los arquitectos del Pacto Histórico, hoy marca distancia del rumbo del presidente Gustavo Petro, especialmente en lo que considera un estilo de liderazgo polarizante.
Sostiene que no se puede gobernar desde la trinchera, aludiendo a la necesidad de una coalición más amplia y técnica que supere los límites del petrismo.
Su mayor desafío es reconstruir la confianza en un país escéptico frente a los liderazgos tradicionales.
La apuesta de Barreras por el centro, más que una posición ideológica, parece ser una estrategia de recomposición del diálogo político. En un escenario electoral fragmentado, su propuesta busca atraer a quienes se sienten huérfanos de representación: ciudadanos cansados de los extremos que, sin embargo, aún esperan que alguien pueda reconciliar la política con la realidad.
Vea el programa completo de Acento emitido el 2 de noviembre por Canal 1
