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POLÍTICA

‘Si queremos ganarle a la izquierda en mayo, debemos unirnos sin ambiciones personales’

Redacción Acento
Redacción Acento

En conversación con Acento, el senador liberal Mauricio Gómez Amín analiza los retos electorales, el balance del gobierno Petro y los efectos de la Constituyente.

Usted afirma que no es de izquierda ni de derecha, sino de la generación que quiere hacer que las cosas pasen. ¿Dónde se ubica hoy en el tablero político y cómo captura al elector desencantado con los partidos?

El país está cansado de la polarización. No interesa el discurso ideológico, sino resultados: que se pueda estudiar, acceder a vivienda, caminar sin miedo o tener medicamentos sin esperar seis meses. Barranquilla demostró que, sumando esfuerzos, sí se puede construir país desde la gestión.

¿Cuál es su lectura sobre el transfuguismo político y la reconfiguración que se avecina en 2026?

Hay políticos que han sido uribistas, santistas y petristas, y hoy buscan acomodarse porque el gobierno no les funcionó. Una manzana podrida daña un proyecto. El requisito será no aceptar a quienes trabajaron o votaron con Petro. Se necesita coherencia para recuperar la confianza.

Usted ha sido crítico del gobierno de Gustavo Petro. ¿Cuál es su balance de su mandato?

El pecado más grave ha sido anular el diálogo regional. No escucha alcaldes ni gobernadores. Los recursos están, pero no se ejecutan. Se incrementó el gasto en 37 billones para burocracia, mientras se recorta presupuesto a salud, vivienda, deporte e ICETEX. Hay derroche y desconexión territorial.

Ha hablado de que Colombia necesita “una cirugía al Estado”. ¿Cómo sería esa reforma?

Se requiere austeridad, eliminar ministerios innecesarios, descentralizar y ejecutar. El gabinete debe ser regional, con ministros por departamentos. Hay que construir mesas técnicas para decidir prioridades en territorio, cerrar brechas y entregar resultados. Si Barranquilla pudo pasar de la quiebra al desarrollo, Colombia también.

¿Qué opina sobre la propuesta de una Constituyente impulsada desde sectores oficialistas? 

Este es un momento definitivo. O avanzamos o retrocedemos hacia un modelo que ya fracasó. Está en juego la libertad de prensa, la independencia de poderes, la Constitución y la economía de mercado. La Constituyente no puede ser excusa para imponer un proyecto ideológico.

¿Cómo ve hoy la seguridad y el impacto del narcotráfico en la economía?

Hay una burbuja económica alimentada por el narcotráfico. La gente compra, pero paga más en peajes, gasolina y salud. El ciudadano no está mejor. La seguridad se deteriora y el Estado ha cedido terreno. Se necesitan acciones claras, no discursos, para recuperar autoridad.

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Sobre Venezuela, usted alertó que Colombia está “a un paso”. ¿Cuál es su preocupación?

Venezuela vive una crisis sin precedentes ni Estados Unidos ha podido resolver ese conflicto. Si no se corrige el rumbo, Colombia puede seguir ese camino. No se trata de miedo, sino de realismo. El modelo actual no ofrece salidas a los problemas estructurales.

¿Cuál debe ser la posición frente a Estados Unidos?

Debe ser una relación estratégica, basada en cooperación económica, lucha contra el narcotráfico y fortalecimiento institucional. EE. UU. sigue siendo fundamental para la estabilidad regional. Colombia debe mostrarse como aliado confiable, no como actor ideologizado o inestable.

La reforma a la salud ha generado tensión y tutelas. ¿Qué cambios plantea?

Hay personas de 80 años que esperan seis meses por medicamentos. Se eliminó la capacidad técnica de las EPS sin tener un modelo operativo. Hay que corregir, garantizar atención rápida y regresar los recursos a las prioridades. Con promesas no se opera un sistema de salud.

Usted advierte riesgos para la libertad de prensa. ¿Cómo protegerla?

Lo primero es entender que sin prensa libre no hay democracia. Es uno de los tres pilares amenazados junto con la Constitución y la separación de poderes. El próximo gobierno debe blindar el ejercicio periodístico, impedir presiones y garantizar acceso a información veraz.

¿Por qué insiste en la consulta de marzo como punto de partida para un bloque alterno?

Porque en marzo votan 22 millones de colombianos. Si se logra una consulta fuerte, con 5 o 7 millones de votos, se puede llegar unidos a primera vuelta y ganar. Sin egos, con hoja de ruta clara y propuestas técnicas para gobernar desde el primer día.

¿Cuál será su principal bandera como precandidato?

Coherencia y resultados. Mi compromiso es con las regiones, no con los caudillismos. Jugarme el todo por el todo para evitar que se reacomoden los mismos de siempre. Este es el momento de construir una coalición que ponga al país por encima de cualquier interés político.

¿Está dispuesto a declinar su candidatura si hay un aspirante más competitivo?

Quiero decirlo con absoluta claridad: respeto la unión de Galán, Cárdenas y Luna, pero hoy quien realmente conecta con la gente y marca en las encuestas es Abelardo de la Espriella. Es injusto compararlo con Iván Cepeda, heredero de la FARC. Si Abelardo garantiza la victoria, ahí estaré cargándole la maleta, porque primero está Colombia y no los egos políticos.

Si queremos ganarle a la izquierda en mayo, debemos unirnos sin ambiciones personales. Necesitamos a Varela y a todos los sectores, y que el liberalismo aporte sus dos millones y medio de votos desde la centro-derecha. Yo no estoy en campaña por interés propio, sino por el país. El día que otro candidato tenga mejores opciones reales, me bajo sin dudarlo.

 

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