Sin Petro ni Hernández, la carrera presidencial arranca sin herederos claros
Se anticipa un proceso electoral abierto, con posibles sorpresas en la etapa final, reflejo de una democracia competitiva y funcional.
César Caballero, analista político y gerente de Cifras & Conceptos, considera que las elecciones de 2026 encontrarán a Colombia en una etapa de transformación política y democrática.
A su juicio, el país conserva instituciones estables que garantizan la transición pacífica del poder, pese a la fragmentación y la incertidumbre que atraviesan el panorama electoral. Aquí algunas hipótesis que revela a Acento.
- El sistema democrático colombiano funciona. Habrá relevo institucional sin ruptura. El proceso electoral avanza dentro de reglas claras y con una ciudadanía participativa. Esta continuidad envía un mensaje de confianza en medio de un contexto social tenso.
- La contienda es un embudo electoral. Hoy hay más de cien aspirantes, pero hacia diciembre quedarán unos cuarenta; en marzo, veinte, y en la primera vuelta apenas seis u ocho. El sistema depura naturalmente las candidaturas hasta concentrar las fuerzas reales de poder.
- Colombia no está polarizada, sino fracturada. Existen múltiples corrientes políticas, sin bloques dominantes. El avance del Pacto Histórico en recientes consultas internas, fortaleció su base y legitimó su papel dentro del tablero electoral.
- Sin un líder claro en la carrera. A diferencia de 2018 y 2022, cuando existía un “front runner” (Vargas Lleras y Gustavo Petro), hoy no hay una figura dominante. La muerte de Rodolfo Hernández y la falta de definición en otros potenciales candidatos explican ese vacío.
5. Oposición debe replantear su estrategia. Los sectores contrarios al presidente Gustavo Petro deben reconocer que el oficialismo conserva una base sólida que, aunque insuficiente para ganar en segunda vuelta, será decisiva en el desenlace.
