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Sin un candidato único, la centro-derecha juega a perder elecciones

Escrito por Redacción Acento | Nov 29, 2025 4:27:38 PM

La centro-derecha colombiana enfrenta una fase crítica marcada por desacuerdos estratégicos, visiones incompatibles y falta de método para definir un candidato único que enfrente a Iván Cepeda, el aspirante de izquierda. Mientras las fuerzas opositoras debaten, el petrismo avanza con organización y claridad en su propósito de continuidad política para 2026.

El punto de mayor tensión surgió cuando Abelardo de la Espriella, precandidato de línea dura, propuso una encuesta antes del 10 de diciembre para escoger un solo representante. El planteamiento excluía a quienes hayan trabajado o respaldado al gobierno de Gustavo Petro. El expresidente Álvaro Uribe respaldó la propuesta, calificándola como generosa.

Sectores de la oposición cuestionaron los parámetros excluyentes. La senadora María Fernanda Cabal pidió definiciones urgentes, mientras otros alertaron que un mecanismo restrictivo podría profundizar la fragmentación. El conservador Efraín Cepeda valoró la invitación a la unidad, pero insistió en respetar los procesos internos. Este choque expone la tensión entre pragmatismo e identidad ideológica dentro de la derecha.

A la discusión se sumó la periodista Vicky Dávila, quien aseguró que el candidato debe ser “intachable y de carácter”. Expresó su disposición a competir en una consulta junto a Uribe, convencida de que la unión sería “inderrotable”. No obstante, las reacciones evidenciaron que el consenso continúa distante, lo que oculta la frágil realidad de esa aparente unidad.

El exmisnitro Juan Carlos Pinzón planteó una segunda encuesta nacional para enero de 2026, abierta a precandidatos de derecha y centro que superen el 3% de intención de voto. Su propuesta contrastó con la de exclusión inicial al enfatizar representatividad. De la Espriella rechazó la idea, afirmando que “su alianza es con el pueblo” e insistiendo en que su candidatura se apoya en movilización ciudadana más que en negociaciones entre dirigentes.

De la Espriella ha ganado tracción entre votantes que buscan liderazgo firme, lo que genera preocupación entre estrategas electorales. Temen que si mantiene una ruta independiente, sin coalición formal, la oposición llegue dividida a la primera vuelta, limitando su capacidad de contrapeso frente a la izquierda.

Cifras que marcan ventaja

La reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría ubica a Iván Cepeda con 20,9% de intención de voto, mientras que Abelardo de la Espriella alcanza 14,4%. Esa fragmentación opositora podría consolidar una ventaja irreversible para Cepeda, especialmente si la centro-derecha no demuestra capacidad de articulación.

La preocupación aumentó con la decisión de David Luna, quien entregó un millón trescientas mil firmas a la Registraduría para formalizar su inscripción presidencial. Su movimiento aporta pluralidad, pero también profundiza la dispersión del voto contrario al gobierno actual.Sin embargo, tras un mes de tensiones, el Centro Democrático anunció que superó su crisis interna y definió el mecanismo para elegir su candidato o candidatos para la consulta de marzo. Desde el 28 de noviembre inició un proceso de recolección de datos mediante una encuesta nacional dirigida por la firma chilena CADEM, con muestra de 2.100 entrevistas a ciudadanos de todo el país, distribuidas por regiones.

La encuesta, mediante entrevistas autoadministradas vía web con cuestionario previamente pactado, busca determinar quiénes serán los candidatos del partido en la consulta. Habrá también una segunda firma encuestadora que hará un estudio simultáneo y enviará resultados a la militancia. Ambos ejercicios contarán con verificación por una auditora internacional independiente y los resultados se conocerán a mediados de diciembre.

Se destaca que la candidatura de De la Espriella ya logró captar atención mediática y respaldo popular, incluso sin estructura partidista consolidada. Sin embargo, sin un mecanismo conjunto, su crecimiento corre riesgo de estancarse debido a la dificultad para sumar aliados que garanticen gobernabilidad, respaldo legislativo y fortaleza institucional.

Encrucijada para la oposición

Analistas coinciden en que las encuestas dejaron de ser instrumentos neutrales de medición y se convirtieron en tablero de disputa interna. Mientras algunos actores pretenden usarlas como filtro de exclusión, otros promueven consultarlas en etapas sucesivas para fortalecer candidaturas emergentes, apostando por escenarios de mayor amplitud representativa.

Dirigentes admiten en privado que llegar divididos a marzo implicaría asumir riesgos significativos. Si la fragmentación persiste, la primera vuelta podría ofrecer al menos dos candidatos de derecha, lo que facilitaría el avance de Cepeda hacia escenarios de ventaja competitiva desde temprano.

Este momento constituye una encrucijada para la oposición. El respaldo ciudadano observado en actos masivos evidencia demanda por liderazgos firmes, pero sin acuerdos mínimos la oposición carecería de eficacia real para construir una propuesta creíble de gobernabilidad. La unidad estratégica sigue siendo condición indispensable.