‘Solo hay dos alternativas: Jesús es Dios… o no lo es’
Ensayo cuestiona dudas persistentes y obliga a replantear quién fue Jesús y qué afirmaba sobre sí mismo.
‘Las evidencias de que Jesús es Dios’, escrito por José Carlos González-Hurtado y publicado por Roca Editorial, se presenta como un ensayo de divulgación que busca interpelar al lector desde la razón más que desde la fe.
Su autor parte de una premisa radical –o Jesús es Dios o no lo es– y construye alrededor de ella una obra que mezcla historia, arqueología, ciencia y análisis textual para argumentar que la respuesta solo puede ser afirmativa.
El texto se estructura en tres secciones: una primera dedicada a revisar los argumentos que niegan la divinidad de Jesús, una segunda que expone las evidencias históricas y científicas que, según el autor, la respaldan, y una tercera destinada a aclarar cuestiones pendientes.

Este método, heredero de la tradición ensayística clásica, busca llevar al lector de la duda a una conclusión inevitable mediante la acumulación de pruebas y el cuestionamiento de ideas preconcebidas.
Uno de los ejes más llamativos del libro es la crítica al llamado “escepticismo de las fisuras”, esa tendencia –según González-Hurtado– a sostener la incredulidad buscando siempre un resquicio por donde escapar de la evidencia.
A medida que presenta hallazgos arqueológicos, documentos históricos y testimonios del siglo I, la obra intenta cerrar esas fisuras para obligar al lector a enfrentarse con la pregunta central.
La narración se enriquece con una crónica personal desde Pompeya y Herculano, donde el autor reflexiona sobre la fragilidad humana, la historia y la sorprendente red de coincidencias que vincula episodios como la destrucción del Segundo Templo, la erupción del Vesubio y los orígenes del cristianismo. Este pasaje aporta textura literaria y un sentido de continuidad histórica.
Más que un tratado doctrinal, Las evidencias de que Jesús es Dios es un llamado a pensar. Su apuesta es clara: antes de creer –o no creer–, hay que examinar. Y en esa invitación reflexiva reside su mayor valor.
