Saltar al contenido
ANÁLISIS

Tregua en la Guerra Comercial:   Pacto EEUU-China: ¿Alivio Global o Amenaza para la Agricultura Colombiana?

Roberto Luis Hernández
Roberto Luis Hernández

 

El acuerdo Trump y Xi-Jinping estabiliza los mercados. Sin embargo, la compra de commodities estadounidenses por China genera riesgos indirectos para los exportadores colombianos.

 

Por Roberto Luis Hernández 

Los líderes hablaron, se dieron la mano y prometieron trabajar por mejorar todas las relaciones. Esta tregua entre los presidentes Donald Trump y Xi-Jinping representa un respiro crucial para la economía global, que ha navegado por meses en la incertidumbre arancelaria. Este ‘apretón de manos’, lejos de ser un acuerdo de libre comercio, es una póliza de estabilidad que busca calibrar las fricciones entre estas grandes potencias.

 

Los compromisos son bilaterales y muy específicos: China acepta aumentar significativamente la compra de productos agrícolas y energéticos estadounidenses, y garantiza el suministro de Tierras Raras, minerales esenciales para la tecnología moderna. 

 

Por su parte, Estados Unidos reduce los aranceles a las importaciones chinas a un nivel del 47% (una baja de aproximadamente 10 puntos porcentuales respecto a los picos más recientes de la tensión arancelaria de 57%). 

 

Adicionalmente, se incluye una cláusula fundamental de cooperación en la lucha contra el fentanilo, un precursor químico cuya entrada a EE. UU. es de suma importancia para el gobierno estadounidense.

 

La principal consecuencia macroeconómica de este acuerdo es la reducción del riesgo sistémico, un colapso del sistema financiero o económico, impactando indirectamente la estabilidad otras naciones. Cuando las dos mayores economías del planeta se enfrentan, se genera volatilidad que afecta la inversión, las tasas de cambio y los precios de las materias primas a nivel global. El cese de esta hostilidad, aunque temporal y condicionada, permite a los mercados globales operar con una mayor previsibilidad.

 

Efectos Colaterales en Colombia: El Espejo de los Precios

Muchos se preguntan si esto tendría un impacto para nuestro país. Para economías emergentes como Colombia, la huella de este pacto se siente a través de canales indirectos, especialmente en la demanda y el precio de las materias primas o productos básicos (lo que se entiende como commodity).

 

El Alivio por el Petróleo y el Carbón

El sector energético colombiano es el principal beneficiado por la estabilidad. El acuerdo sugiere un panorama de crecimiento económico sostenido tanto en Estados Unidos como en China. Históricamente, el dinamismo en estas potencias se traduce en una mayor demanda de energía, lo cual presiona al alza los precios internacionales del petróleo y el carbón.

 

Para Colombia, que depende fuertemente de las exportaciones de estos productos para su balanza comercial y sus ingresos fiscales, un ambiente de precios estables y robustos es fundamental. En esencia, la estabilidad geopolítica entre las potencias se convierte en soporte financiero para el país.

 

La amenaza estará sobre la Agricultura

El principal punto de preocupación, sin embargo, recae en el sector agrícola, sobre todo en la competencia regional y la desviación de comercio. La promesa de China de priorizar la compra de soya, maíz y otros bienes agrícolas a Estados Unidos tiene un efecto dominó en Latinoamérica.

 

China es el mayor comprador mundial de muchos commodities agrícolas. Al dirigir su demanda de regreso a EE. UU., se satura la oferta de otros grandes exportadores latinoamericanos (como Brasil, Argentina o Paraguay). Estos países, a su vez, pueden verse forzados a desviar su producción a otros mercados donde Colombia ya compite (como Europa o incluso el mismo EE. UU.). 

 

Esta mayor competencia puede traducirse en una presión a la baja sobre los precios que reciben los agricultores colombianos o en una dificultad para mantener sus nichos de exportación. Aunque Colombia no compite directamente con EE. UU. en volúmenes de soya, sí puede sentir el efecto indirecto en el mercado global de alimentos.

 

Inversión Extranjera: ¿Se Congela el Nearshoring?

La reducción de aranceles entre China y EE. UU. disminuye la urgencia económica para reubicar la producción. Con la guerra comercial, muchas compañías evaluaron la estrategia de nearshoring, moviendo sus cadenas de suministro fuera de Asia para acercarlas a EE. UU, donde los grandes candidatos era México y Colombia. Esto significa que la esperada oleada de inversión extranjera directa (IED) manufacturera en nuestro país podría moderarse o posponerse.

 

El Factor Inclusión Financiera: Un Beneficio Indirecto

Un acuerdo de esta magnitud también impacta el clima de inversión en general. La menor incertidumbre reduce la aversión al riesgo de los inversionistas. Esto puede fomentar la llegada de capital a Colombia, beneficiando la inversión en sectores tecnológicos y de infraestructura. Un flujo de capital robusto ayuda a fortalecer la moneda local (el peso colombiano), un efecto positivo que amortigua la inflación importada.

 

En conclusión, si bien el acuerdo Trump-Xi Jinping inyecta estabilidad a la economía global, que beneficia directamente a las finanzas colombianas a través de los commodities energéticos, representa un nuevo desafío competitivo para el sector agrícola y una potencial ralentización en la atracción de inversión manufacturera. 

 

Colombia debe capitalizar el momento de calma para diversificar sus exportaciones y acelerar las reformas internas que mejoren su competitividad más allá de los vaivenes de las dos potencias.

Compartir esta publicación